Orange Blossom Memories

Mousiké & Integration
Concierto-recital
Orange Blossom Memories (DESCARGAR TRÍPTICO)

Organiza: FORTHEM Alliance / Student Driven Project. Laboratorio Arte y Estética en la Sociedad Contemporánea
Universidades participantes: University of Agder (Noruega) & Universitat de València

Estudiantes organizadoras (UV): Núria Cervelló & Daína Pestana
Coordinador académico (UV): Domingo Pujante
Diseño gráfico (UV): José Luis Iniesta
Colaboradores (UV): Wissem Ben Ali, Dina Eljantafi, Khalil Ferjeni & Aziz Fnix
Estudiantes invitados (UiA): Reem Riyadh & Daniel Sánchez-Rando Cañas 
Coordinadora académica (UiA): Randi Margrethe Eidsaa
Colaborador (UiA): Arve Konnestad

2 de mayo de 2024 / Centre Cultural La Nau / Capella de la Sapiència / 19 h

El presente proyecto ha sido seleccionado por la Alianza FORTHEM dentro de la iniciativa “Student Driven Project” (Proyecto impulsado por Estudiantes) y consiste en el encuentro universitario de un grupo de estudiantes de las Universidades de Agder (Noruega) y València, que forman parte de dicha alianza, para la confluencia de investigación y cultura, así como para la elaboración de un proyecto académico y cultural conjunto. La primera fase del proyecto se desarrollará en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València y tendrá como resultado principal la elaboración de un concierto-recital llevado a cabo por dicho grupo de estudiantes, con colaboradores externos, donde confluyan música y poesía que reflejen el pasado y presente de los transvases e influencias de las culturas mediterráneas del norte de África (principalmente amazigh y árabe) en la creación literaria y musical española en general y valenciana en particular.

Tanto la asistencia al concierto-recital como al aperitivo posterior son gratuitas pero es necesario inscribirse a través del siguiente enlace.


CONCIERTO-RECITAL
Memorias de Azahar / Orange Blossom Memories

Student driven project (Forthem): Mousiké & Integration
Laboratorio Arte y Estética en la Sociedad Contemporánea

PROGRAMA (Descargar tríptico)

19:00 Acto de apertura

Primera parte:

  • Isaac Albéniz, “Evocación” (de Suite Iberia).
  • Al-Russafi, “La Russafa de València” (poema).
  • Frederic Mompou, “Evocación” (de Variaciones sobre un tema de Chopin).
  • Frederic Mompou, “Placide” (de Música Callada).
  • Al-Russafi, “Nostalgia de Valencia” (poema).
  • Enrique Granados, “La maja y el ruiseñor” (de Goyescas).
  • Lamma Bada (poema/canción popular).
  • Al-Russafi, “Elegía valenciana” (poema).

19:45 – 20:00 PAUSA

Segunda parte:

  • Nass El Ghiwane, Youm Melkak.
  • Enrique Granados, 8 Valses poéticos.  
  • Bint El Shalabiya (canción popular).
  • María José Llergo, Niña de las dunas (canción).
  • Salwa Benhaddou, El mar de Nador (poema amazigh).
  • Rachid Taha, Ya Rayah.
  • Ernesto Lecuona, “Malagueña” (de Suite Andaluza).

20: 45 Clausura & Aperitivo

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Piano: Daniel Sánchez-Rando Cañas.
Guitarra: Wissem Ben Ali & Khalil Ferjeni.
Voz: Aziz Fnix & Reem Riyadh.
Rapsodas: Núria Cervelló, Dina Eljantafi & Daína Pestana.

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POESÍAS

Salwa Benhaddou 
El mar de Nador
Traducción de Dina Eljantafi

El mar de Nador
de gran valor.
Algunos han emigrado,
unos se han perdido,
otros esperando tus olas.
Te dejé, te abandoné,
echo de menos a tus familiares.
Qué le pasa a mi corazón
que sigue tu sombra.
El mar de Nador
de gran valor.
Déjame cruzar,
desde el verano no te vi.
Llévame en barca
y paséame elegantemente.
Mi corazón está enfermo
por no encontrar con quién reír.
Las arenas de Buyafa,
cuánto he jugado contigo.
Y entre las olas de Tibula
cuánto he cantado contigo.
Si preguntas a mi corazón,
está enamorado de ti.
No me digas por qué,
es por tu belleza.
Aguas azules,
aguas que brillan sobre mis cejas
y que caen como lágrimas.
Mar de Nador,
de gran valor.
Unos han emigrado,
otros se han perdido,
y yo sigo esperando tus olas.

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Al-Russafi
La Russafa de València

¡No hay morada cual la Rusafa!

Lluvias primaverales le dan las nubes.

La nostalgia por ella y por los míos

me hace sufrir como al poeta de Mosul.

Nostalgia de Valencia 

Amigos que partís, hermanos 

de mi pasión, ¡benditos séais!

Llevad mi corazón a la lejana patria, 

el corazón donde el recuerdo guardo de Valencia. 

Como amnistiados de un exilio os creo, 

que vais a relatar, cuando lleguéis, 

las penas de un nostálgico que sufre. 

Mas ¿cómo os despedís 

sin cargar las sandalias con mis besos

para ofrecérselos al Puente de Ma’am?

Elegía valenciana

Amigos ¿qué tiene el desierto
que se ha impregnado de perfume?
¿Qué tienen las cabezas de los jinetes
que caen desfallecidas como ebrias?
¿Se ha desmenuzado el almizcle
en el camino del céfiro,
o alguien ha pronunciado el nombre de Valencia?
Amigos, deteneos conmigo
pues hablar de ella trae la frescura
del agua a las entrañas ardientes.
Deteneos de grado y calmad vuestra sed,
pues es seguro que vendrá la lluvia
y regará la Russafa y el Puente.
Es mi patria, y allí, siendo polluelo
se encañonaron de plumas mis alas,
y su solar me abrigó como nido.
Inicio de una dulce vida
en las primicias de la mocedad
¡Nunca permita Dios que olvide
que me sedujo cuando era joven!
Allí vestíamos la túnica de la juventud,
y ahora estamos desnudos de sus adornos
aunque ella siga engalanada.
¡Ay, morada de nuestra edad primera!
¿Cómo nos hemos alejado
de aquella juventud y de aquel tiempo?
¡Ay querida región cuyo recuerdo
no se presenta en mis entrañas
sin que derrame lágrimas rojas!
¿Acaso ser la patria de un muchacho
le obliga a amarla mientras viva?
No hay otra tierra como esta, llena de almizcle,
donde el céfiro colma sus odres de perfume;
llena de plantas, cuyas flores son plata y oro
en las mejillas de la tierra,
y riachuelos, taraceas de la Vía Láctea,
que cubren sus orillas de entretejidas flores.
Bella como lo mejor de una vida que fue dulce;
alegre como lo más hermoso
de una juventud que ya pasó.
Dicen: El Paraíso nos describes
– ¿Y cómo podrá ser el Paraíso
en otro mundo? – les contesto.
Valencia es esa esmeralda
por donde corre un río de perlas.
Es una novia cuya belleza
Dios ha creado para darle luego
la juventud eterna.
En Valencia es constante el fulgor de la mañana
pues el sol juega con el mar y la Albufera.
Los soplos de los vientos apedrean
a las estrellas con sus flores
y por temor ningún demonio se acerca a ella.
Aunque la mano de la separación
haya extendido entre nosotros
distancias que el viajero tarda un mes
en recorrer, Valencia sigue siendo
la perla blanca que me alumbra
por donde quiera que vaya, 
¿quién por su brillo se asemeja más a la luna?
Lugares ya lejanos, cuando pienso en ellos
pienso que ya pasó lo más dulce de la vida.
Amigos, voy a ella porque es la patria amada,
ante la cual humillo el pecho.
No aparté de ella mis pasos, abandonándola
– si fuera así, que mis sandalias
no vuelvan a besar sus verdes prados– ;
fue el respeto a una tierra de hombres libres
y jóvenes valientes lo que me alejó de ella;
Hombres nobles que aniquiló el destino, 
pero si acabaron sus días,
¿cómo voy a quejarme del destino?
Dormidos en el seno de la tierra,
la muerte alzó sobre ellos sus tiendas grises.
Pasaron, y unos son estrellas fugaces,
pues Dios no quiso hacer con ellos constelaciones,
y otros los aventajan cuando quieren,
adelantando sin esfuerzo
a los nobles y frescos caballos.
Todos te recibían con agrado
e inteligente conversación,
y, al extinguirse sus vidas, se portaron
como la luna que se oculta en novilunio.
Esta es la gloria de estos hombres únicos
cuya fama creció entre las criaturas.
Su pérdida afligió a mis ojos y a mis entrañas,
me hizo derramar lágrimas y encendió estas brasas.
Es tanta la tristeza por haberme alejado
de ellos, que no encuentro quien me alegre
ni mi pena distraiga.
Cuando pregunto a los viajeros esperando
buenas noticias, me las dan malas;
si les cuento las cosas agradables
que conocí entonces, me hablan
de algo que me atormenta:
el rostro de un amigo ya perdido
que habita en el alcázar de su tumba.
Brillante cual la aurora, yo gozaba
contemplando el fulgor de su semblante
como el insomne que saluda al alba.
Era un muchacho de cumplida largueza,
generoso en la escasez y en la abundancia.
Entre las lanzas y la pluma movía
sus dedos desenvueltos como claras nubes.
Alto y flexible, parecía el asta
de una morena lanza.
Radiante en sus acciones, se mostraba
más brillante que el sol en el crepúsculo.
¿Puede haber buen augurio lejos de su tumba
para quien en los bordes del sepulcro
humedeció sus párpados?
Las noches han cerrado sus pliegues
y me han privado de firmeza y de paciencia.

¡No retenga su riego el llanto de la nube
que ve la boca sonriente de las flores!
No invoco ahora a la nube para excusar mis lágrimas,
mas tengo que excusarme
por haberme alejado de su lado.